domingo, 25 de abril de 2021

Sueños, pulsiones y envidias de pene

 

A finales del siglo XIX, un joven de 17 años procedente de una familia judía llamado Sigismund Schlomo Freud dejó su pueblo natal, Freiburg (actualmente Pribor, en la República Checa), y se trasladó a Viena para comenzar sus estudios de Medicina. Aquí sería donde desarrollaría su carrera profesional hasta que fue forzado a exiliarse en Londrés en 1938 debido a la persecución antisemita de los nazis. Más de la mitad de su vida, Freud habitó en un apartamento del distrito 9 de la capital, en la calle Berggasse, lugar que en 1971 se convirtió en un museo temático sobre su figura y su obra, y uno de los lugares que no se pueden pasar por alto al visitar esta ciudad.
















A través de las estancias que conforman la antigua residencia de Sigmun Freud y su familia, se puede conocer la biografía de este ilustre personaje, famoso por la introducción de numerosos conceptos en el estudio de la psique humana y precursor de métodos como la hipnosis, a la larga sustituida por el psicoanálisis. En una de las habitaciones del museo se recrea la sala donde realizaba sus sesiones terapéuticas, diván incluido. Según Freud, mediante la entrevista psicoanalítica se conseguía acceder al inconsciente, una parte de la mente donde se almacenan nuestros pensamientos reprimidos, traumas y otros contenidos inaccesibles a nuestra conciencia, y que ayudan a explicar el origen de ciertos trastornos mentales y patologías como la neurosis o algunas fobias.



En el museo se conservan, además de algunas pertenencias de Freud, ejemplares originales de sus obras más conocidas, como “Tres ensayos sobre la sexualidad” o “La interpretación de los sueños”. Además del psicoanálisis, Freud consideraba el análisis de los sueños de sus pacientes como otra posible vía de acceso a sus pensamientos inconscientes ya que, según él, representaban deseos reprimidos. Por ejemplo, para este autor, soñar con que se nos caen los dientes se puede relacionar a una sexualidad reprimida o al temor de no ser deseado o aceptado por la persona que amamos. Otro sueño recurrente, el de volar, también viene asociado a nuestra vida sexual, en este caso a lo satisfechos que estamos con esta.














Una de las críticas más contundentes que se puede hacer del pensamiento freudiano es la manera en la que conceptualiza el comportamiento de las mujeres. Para Freud, las diferencias sexuales entre personas vienen marcadas por la ausencia o carencia de genitales masculinos. De este planteamiento se deriva su controvertida teoría de la envidia de pene, en el que la niña es consciente de que no posee este órgano y reacciona con ansiedad. A partir de aquí, la mujer puede optar por tres direcciones: rechazar y temer la sexualidad, perseguir la igualdad con el hombre reclamando los mismos derechos que este, o bien ir en busca de la maternidad y tener un bebé, lo que Freud veía como la naturaleza femenina “normal” y aceptada por los cánones de la época. Por supuesto, esta teoría se considera hoy día como algo anacrónico y trasnochado, y que bien puede explicarse por los prejuicios y temores de los hombres de aquella época ante los movimientos feministas emancipadores que empezaban a surgir.














Uno de los rincones que más me fascinó del museo, es el estante donde se conservan algunas de las antigüedades y reliquias que Freud coleccionó a lo largo de su vida. Aquí se pueden encontrar estatuillas, vasijas y otros utensilios pertenecientes al Antiguo Egipto y la Grecia clásica entre otras civilizaciones. Parte de las figuras guardan relación con las diversas teorías y conceptos recurrentes en la obra de Freud, y que se inspiran, en ocasiones, en seres mitológicos como el sátiro (símbolo de la virilidad) o relatos como el de Edipo, que da nombre al famoso complejo.




















Guste más o guste menos, no se puede negar la influencia de Sigmun Freud en la historia del estudio de la mente humana y sus patologías. La visita a su casa museo es una gran oportunidad para acercarse a su obra y analizarla en relación con su vida familiar y contexto histórico. Tenéis más información sobre los horarios y contenidos en su página oficial.

Fuentes:

- Aula virtual de Psicología (Universidad de Granada): Psicoanálisis

- Lateoría de Sigmun Freud sobre la interpretación de los sueños

- Sexualidad, psicoanálisis y critica feminista (Ribas, J., 1999)

sábado, 17 de abril de 2021

A falta de rayos, buenas son gotas

A los que vivimos en Centroeuropa y en otras latitudes donde las horas de luz solar son escasas y los inviernos son más largos que un día sin pan, la falta de sol nos afecta, ya no solo en el plano emocional sino también a nivel fisiológico e inmunológico. A estas circunstancias climáticas hay que sumarles también la reducción de las salidas por los sucesivos confinamientos que estamos teniendo por la pandemia. El resultado de este fatídico coctel lo pude comprobar hace unas semanas, cuando me hice un análisis de sangre y me detectaron falta de vitamina D, sustancia asociada a la exposición a los rayos solares. Hablaré en esta entrada de cómo esta carencia influye en nuestro organismo y qué se puede hacer al respecto.















La vitamina D es producida por nuestro cuerpo cuando nuestra piel entra en contacto con la luz del sol. Es una sustancia fundamental para la formación y el fortalecimiento de nuestro sistema óseo ya que interviene en la absorción de calcio. Por tanto, se puede decir que sin suficiente vitamina D existe un mayor riesgo de que nuestros huesos se deterioren y se rompan si somos adultos, o no crezcan apropiadamente en el caso de los niños y adolescentes.

Además de la luz solar, la vitamina D se puede encontrar en alimentos, como los huevos y algunos pescados, como el salmón.

La escasez de vitamina D afecta, además de a nuestros huesos, a nuestro estado de ánimo, correlacionando con estados depresivos. Esto se debe a que la vitamina D está relacionada con la síntesis de la dopamina y la serotonina, dos neurotransmisores que, cuando nuestro cerebro no los produce a un nivel adecuado, existen más probabilidades de sufrir una depresión. Incluso también se ha encontrado relación con diagnósticos de esquizofrenia.

Fuente: SportLife

















Como tratamiento, en mi caso me recetaron Oleovit D3, que se administra en gotas. Me dijo la doctora que me tomase 40 gotas a la semana, aunque la dosis puede variar en función de factores como la edad del paciente o su condición médica. Un par de meses antes, estuve probando con unas tabletas de la compañía Tetesept, que también actúan como potenciador de vitamina D.



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por supuesto, como ocurre con cualquier medicamento, también existen contraindicaciones y posibles efectos secundarios asociados a un consumo excesivo, como puede ser la pérdida de apetito, dolores de cabeza, estreñimiento y aumento de los niveles de calcio en la sangre, lo que se puede traducir en un aumento del volumen de orina, debilidad muscular, o arritmias cardíacas.

La mejor medicina: un buen día de solecito













Tras dos semanas con las gotas, la doctora me ha dicho que puedo detener el tratamiento y que me haga otro análisis después del verano, a ver qué tal. Esperemos que ahora con la mejora del tiempo tenga más oportunidades de salir y recibir por fin la luz del astro rey. Aunque, la verdad, de momento la primavera se resiste a asentarse en nuestra querida Viena.

¿Y vosotros? ¿Qué tal lo lleváis? ¿Consumís vitamina D? ¿Notáis mejoras?

Fuentes:

- Vitamina D (Mayo Clinic).

- La vitamina D, el calcio y la salud de los huesos.

 - Depresión y vitamina D. 

- Oleovit D3- Instrucciones de uso (en alemán).

 

domingo, 11 de abril de 2021

El artista de las cien aguas


Antes de empezar a vivir en Viena, el único pintor de Austria que conocía era Klimt, autor del icónico “El Beso”, que ya pudimos ver cuando visitamos el museo Belvedere. Hace unas semanas comenzamos a descubrir la obra de otro artista local, Friedrich Stowasser, más conocido por su seudónimo, Friedensreich Hundertwasser (que puede traducirse al español como “Reino de la paz” “Cien aguas”). En este nombre se recoge parte de los principales pilares que sustentaban su filosofía de vida: la defensa del pacifismo y el respeto al medio ambiente, ejemplificado en el cuidado de las masas de agua de las que depende la vida en nuestro planeta. Repasamos en esta entrada tanto el museo en el que se encuentra gran parte de su legado artístico como la impactante Hundertwasserhaus, uno de los edificios más peculiares de la ciudad.



Nacido en Viena en 1928, Hundertwasser ya demostraba su talento artístico a temprana edad. A los 20 años comenzó sus estudios en la Academia de Bellas Artes, donde ya firmaba sus obras con el seudónimo que utilizaría hasta el final de su vida. En aquella época viaja a diversos países donde entraría en contacto con diferentes artistas y realidades que marcarían su técnica y estilo, caracterizado por la inclusión de elementos naturales coloristas y la ubicua presencia de formas curvas, en especial espirales. A partir de los años 50 del siglo pasado comenzó a participar en varias exposiciones internacionales y sus cuadros llegaron a galerías tan remotas como la de Arte Metropolitano de Tokyo. Los viajes fueron una constante en su vida hasta sus últimos días. De hecho su muerte, en el año 2000, fue dentro de un barco cuando regresaba de Nueva Zelanda, donde residía en ese momento.



Además de pintar, Friedensreich Hundertwasser se dedicó a la arquitectura, diseñando edificios tan singulares como su propio museo o la llamada Hundertwasserhaus, un complejo de viviendas sociales de las que solo se puede admirar el exterior. En su obra arquitectónica se plasman los mismos elementos que definen su producción pictórica, como son la negación de la línea recta, como contrapuesta a las formas naturales, y la búsqueda de armonía entra las construcciones humanas y la naturaleza. En sus diseños arquitectónicos es habitual ver balconadas y terrazas con árboles y plantas que se asoman al exterior, suelos ondulados y muros que se mimetizan con el paisaje natural. Su estilo en esta disciplina recuerda en parte a Gaudi, del que se inspiró en su paso por España. Otro de los lugares que nos gustaría visitar, cuya maqueta se encuentra dentro del museo, es el hotel Rogner Bad Blumau, que parece inspirado en una aldea Hobbit.





La figura de Hundertwasser fue también un referente del activismo ecológico y de los movimientos antiglobalización. Durante su vida, escribió varios manifiestos apoyando causas como la reforestación, el uso del transporte público, las energías no contaminantes y el cierre de centrales nucleares. También fue un defensor del movimiento pacifista, lo que también se refleja en algunas de sus creaciones, como una bandera que diseñó para la Tierra Prometida, donde se combinan elementos como la estrella de David judía y la media luna verde del Islam, y que también se puede encontrar en el museo.


















 

 

Recomiendo de verdad la visita al museo de Hundertwasser tanto para disfrutar sus creaciones como para adentrarse en sus vivencias y reflexionar sobre su visión del mundo. Es importante que su mensaje no se disipe y se siga concienciando a las nuevas generaciones sobre el desarrollo sostenible y el cuidado del medio ambiente. En relación a este tema, el edificio también incluye una habitación dedicada a exposiciones de otros artistas relacionadas con la ecología y la forma en la que estamos degradando nuestro planeta. Hoy en día, actitudes como las de este artista son fundamentales para salvar el mundo en el que habitamos.


 

"Si no honramos nuestro pasado, perderemos nuestro futuro.

Si destrozamos nuestras raíces, no podremos crecer"


Fuentes:

- Página oficial del museo: https://www.kunsthauswien.com/en/

- Entrada en la Wikipedia (alemán): https://de.wikipedia.org/wiki/Friedensreich_Hundertwasser

- Página dedicada al artista, con la explicación de sus obras: https://hundertwasser.com/en