domingo, 8 de mayo de 2022

Nunca más

Hace hoy 77 años, el 8 de mayo de 1945, la Alemania nazi declaraba su total rendición, lo que suponía el final de la Segunda Guerra Mundial y la victoria de las tropas aliadas. Se ponía fin a uno de los periodos más trágicos de la historia de la Humanidad, que llegó a su culmen con el ínfame Holocausto. Se calcula que unos 11 millones de personas, en su mayoría judios, fueron asesinados sistemáticamente por razón de etnia, religión, orientación sexual o ideología. Aparte del situado al lado del museo Albertina, y al que ya dediqué una entrada reciente, en Viena se pueden encontrar otros monumentos y memoriales que recuerdan este fatídico capítulo de la Historia, y rinden tributo a las víctimas de esta masacre sin sentido.




Quizás el memorial del Holocausto judio más conocido sea el que hay en Judenplatz. Esta estructura en forma de cubo, diseñada y construida por la escultora británica Rachel Whiteread, fue inaugurada en el año 2000 y está dedicado a las víctimas del exterminio nazi, representadas por volúmenes de libros colocados de modo que no veamos sus títulos. A los pies del monumento están inscritos los nombres de los campos de concentración donde los judios fueron brutalmente torturados y ejecutados. En este mismo lugar se encontraba la antigua Sinagoga de Viena, destruida en 1421.







En Morzinplatz hay un monumento con una estatua en bronce de un hombre entre bloques de granito procedentes del campo de concentración de Mauthausen. Aquí era donde se situaban los cuarteles generales de la Gestapo, la temible policía secreta del gobierno de Hitler, donde miles de personas fueron torturadas. Algunas de ellas murieron en las mismas celdas mientras que una gran mayoría fueron enviadas a los campos de exterminio.





Tras la anexión de Austria por parte de la Alemania nazi el 12 de marzo de 1938, hubo varios sectores de la población que se opusieron y ofrecieron resistencia ante la ocupación. También hubo soldados que desertaron y se negaron a participar en la guerra del lado de las tropas alemanas. Más de 30000 militares y civiles austríacos fueron sentenciados a muerte por la justicia nazi. Como homenaje a estas personas, en 2014 se inauguró un monumento en forma de X en Ballhausplatz. En la superficie de la escultura se pueden ver las palabras “all alone” repetidas varias veces, y hacen referencia a un poema del artista escocés Ian Hamilton Finlay.




El más reciente de los memoriales fue inaugurado el año pasado y se encuentra en Ostarrichi Park. Consiste en un muro donde están grabados los nombres de los hombres, mujeres y niños judios asesinados en Austria durante el Holocausto. En Austria se estima que la suma total de judios exterminados entre 1938 y 1945 fue de 65000 personas, y casi el doble se vieron forzados a escapar al exilio.





Además de ser un homenaje a todas aquellas personas cuyas vidas fueron injustamente cercenadas por el capricho de una panda de criminales, estos memoriales deberían cumplir una labor pedagógica, para recordarnos las horribles barbaridades que el ser humano es capaz de cometer en el nombre de ciertas ideologías, ya sean políticas o religiosas. Por desgracia, parece que muy poco hemos aprendido desde 1945 y todavía nos queda mucho trabajo por hacer en este aspecto. 

Como suelo decir, recordad que cada persona puede contribuir a la promoción de la paz y la justicia desde su círculo más cercano, ya sea desde su trabajo, o en el ámbito familiar y personal; no hay que esperar a que nuestros gobiernos den el paso por nosotros. El cambio puede empezar en cualquier momento.

Un fuerte abrazo y perdonad la ausencia estas dos semanas.

Fuentes: